Miedo.
¿Qué es el miedo?
Todos podemos contestar a esa pregunta, explicándonos mejor o peor.
Mi definición habitual de miedo es la desconfianza hacia lo que ocurre o puede ocurrir. Los fantasmas no nos darían miedo si supiéramos que son amigables, y la oscuridad no daría miedo si supiéramos con seguridad que nada esconde la negrura.
Cada uno tiene sus fobias. Las arañas tienen su rincón en muchos corazones asustados. Al igual que las multitudes, las alturas, los espacios abiertos, la oscuridad, los callejones, el temor a perder amistades... Sí. Son comunes. Puede ser simple miedo, o puede ser un miedo voraz, que te paraliza y se alimenta de ti. Normalmente es simple evitar las fuentes de miedo.
Pero, ¿qué pasa cuando tienes miedo a algo ineludible? El desencadenante del miedo está en tu mente, ha dejado huella en tu alma, y son demasiadas las situaciones que provocan el miedo. ¿Qué hacer? Qué has de hacer cuando sin piedad se abalanza sobre ti esa sensación de pánico y ahogo. Cuando no puedes dejar de temblar porque a pesar de no estar viviendo tu miedo, lo sientes en ti, lo ves frente a tus ojos. No ves dónde estás, sólo ves delante de ti aquello que te provoca pavor... Aquello que te hace sentir inseguro, débil, vulnerable.
Cualquier sonido, olor, sabor, sensación, incluso el más fugaz pensamiento, trae a la realidad aquello que te vuelve un muñeco de trapo a merced de tus más profundos horrores. Eres víctima de tu propio miedo. Lo único que puedes hacer es sentir la ansiedad, cerrar los ojos para no ver nada y pensar en otra cosa... o quizá no pensar en nada. Deseas con todo tu corazón no poder sentir. Dormir durante mucho tiempo hasta que tu miedo se vaya. Harías cualquier cosa por dejar de sentir el corazón en un puño y la respiración bloqueada, pero sobre todo, por dejar de sentir esa inseguridad hacia lo que puede ocurrir.
¿Pueden los recuerdos de un miedo volverte loco? Sí, pueden. ¿Debe ocurrir? No. ¿Por qué ocurre? Porque el miedo a un recuerdo es algo irracional. Algo estúpido. La única forma de erradicarlo, arrancar de raíz esa mala hierba, es contar con una mente racional que te guíe en ese camino. Es doloroso, complejo. Hay gente que prefiere sufrir sola. Esparcir su dolor no le ayudará a disiparlo... Sin embargo, siempre se necesita, necesitamos, alguien que nos dé un bofetón y nos haga salir de esa parálisis mental cuando sufrimos de ese temor infundado. A veces funcionará, a veces no; pero la vuelta a la realidad te salva de caer en un pozo de amargura.
Realmente es injusto que unos tengan miedo a las arañas y otros miedo a sus propios pensamientos. Sus arañas personales. Miedo a la vida.