Se lanzó al vacío. Sin mirar ni por dónde se había tirado ni dónde caería. Lo había hecho casi sin pensar, llevada por un impulso instintivo, el deseo, la curiosidad, la confianza y la necesidad, todo ello a la vez. Se arrojó a su suerte a la aventura y al misterio, al esperar pero no saber, a la completa duda, pero librándose durante la caída del desasosiego que la duda produce.
No tenía miedo. Confiaba en que lo que hubiera abajo, lo que hubiera para detener su caída, fuera una mullida superficie de esperanza, buena fortuna, conjunto de bondades del destino, amor, oportunidades y calidez.
Se lanzó al vacío, sólo pensando que había muchas cosas que quería dejar detrás. Imaginando y esperando lo que encontraría al final: un nuevo comienzo.
18 de noviembre de 2012
22 de octubre de 2012
Pozos en la faz
Necesito ver esos ojos de nuevo, un mar y un cielo, combinados por azar en un pozo profundo de perpetuo brillo y calor, el sol de un corazón reflejado en la mirada, marcando en mí la profunda huella que deja todo aquello que se puede ver y añorar pasado el tiempo. Porque, por encima de todo, lo que más necesito, lo que más puedo añorar, querer, esperar por siempre, es algo que ya he visto y, sencillamente, me ha cautivado.
18 de octubre de 2012
Dos, el número de la mentira
¿Son dos las formas de hacer las cosas? ¿Bien y mal? No, hay mil maneras de enfocar un mismo propósito y de realizar una tarea, un acto, de expresar un sentimiento o de lanzar una idea.
¿Son dos las oportunidades en cada caso? No, después de la primera decepción, el primer ataque, la primera traición, tienes otra oportunidad, aunque no la veas. Y después de la segunda, aún quedan más. Todo depende de dónde y cómo veas las oportunidades. Que no sean como uno las quiere de simples y perfectas, no implica que no sean oportunidades.
La gente no lo dice, nadie lo expresa en voz alta, nadie lo aceptaría y nadie cree que lo cree, pero hay demasiadas personas que basan esos dos conceptos (forma de hacer y oportunidades tras fallar) en dos caminos. Basta ya de limitar la idea de cómo se puede encauzar la vida. Haced, dejad hacer y dejad de juzgar, permitid que los demás tomen la vía que consideren adecuada, siempre que se respete a los demás, sin que sea imprescindible que sea uno de los dos caminos de la mentira.
9 de octubre de 2012
Coma
Olía a rosas. Encerrada en la jaula que le creaba su mente, ciega, muda y sorda, consiguió discernir un suave olor a rosas. Aún había esperanza de que volviera a la vida.
23 de septiembre de 2012
Virus informático
Encogido en el salón de su casa, tras el sillón y junto al mueble de la televisión, tomaba sus rodillas e intentaba guardar silencio y no sollozar. Temblaba como una hoja otoñal al viento. No lo entendía. No tenía sentido nada. Pasó a cubrirse la cabeza y estirar las rodillas un poco. Por su cabeza pasaba el pensamiento de lo absurdo que era su comportamiento. No podía estar encogido en un rincón, a sus 21 años, por alucinaciones inconcebibles.
Bufó conteniendo una risa y se levantó. Realmente había sido tonto. Pasó la mano por su cabello corto y enfiló el pasillo hacia la cocina. Estaba oscuro, y un atisbo de miedo volvió a asomar en su cabeza. Decidió no encender la luz, le parecía patético. Inspiró fuertemente y se asomó al cuarto de estudio, donde todo estaba como lo había dejado en su huida. Luz encendida, la silla en el suelo, en la pantalla del portátil la página de juegos, el plato sucio de la cena en la mesa, el tenedor en el suelo y... el cuchillo clavado en la pared. Se le volvió a parar el corazón. ¿Qué diablos hacía el cuchillo allí? Con precaución arrancó el cuchillo de la pared y lo dejó sobre el plato. El tintineo en la cerámica le hizo estremecer, así que decidió encender la música para no sentir la soledad de la que estaba impregnada la habitación. Los sonidos de la guitarra eléctrica inundaron la habitación, lo que le reconfortó.
24 de agosto de 2012
Los cinco sentidos tras el sueño
Por la ventana SIENTES la brisa contra la piel, una piel suave después de haber dormido entre suaves sábanas y blandos peluches. Una sensación fresca tras haber permanecido arrebujada en la cama toda la noche.
Los OJOS sólo alcanzan a contemplar, a través de la ventana, en parte un bello paisaje montañoso iluminado por la luz diurna y brillante del día amanecido, en parte la silueta del enorme edificio de metal azul y la copa de algunos árboles del verde y llano parque que se extiende frente a el gigante artificial. El astro rey resplandece en el cielo sin tener rival, puesto que no hay nubes que eclipsen su disco.
OYES un ligero ruido del tráfico de la calle, transitando por la avenida. Pero es verano, temprano, y esas horas hay un sonido que eclipsa el de las ruedas sobre el asfalto: el canto de los pájaros que acaban de despertar, que vuelan de forma aparentemente errática surcando el cielo y siendo un obstáculo para su extensión ininterrumpida.
El OLOR que percibes es el del suavizante perfumado que llevan las sábanas, un aroma que quizá imaginas similar a la lavanda. También entra por la ventana el olor de la mañana, ligero a bosque y a cielo. Atisbas un ligero SABOR al café que preparan en la cocina, tan intensa es la fragancia de la bebida.
Todo lo que siente tu cuerpo tras ese despertar es todo nuevo. Es como volver a nacer, es experimentar desde el desconocimiento, es examinar todo tu alrededor como si acabaras de pisar ese mundo. Nada ha ocurrido antes de que sintieras todo eso. No hay día anterior. No hay un después mientras te desperezas sintiendo todo.
Poco importa lo que hayas soñado, las pesadillas que hayas tenido, lo mal que lo pasaras el día anterior o los problemas, dudas y dolores que tengas. Si despiertas, atiendes con todos tus sentidos cada detalle y sientes que has renacido en un mundo nuevo, no habrá nada que te hunda ni te pueda detener.
Los OJOS sólo alcanzan a contemplar, a través de la ventana, en parte un bello paisaje montañoso iluminado por la luz diurna y brillante del día amanecido, en parte la silueta del enorme edificio de metal azul y la copa de algunos árboles del verde y llano parque que se extiende frente a el gigante artificial. El astro rey resplandece en el cielo sin tener rival, puesto que no hay nubes que eclipsen su disco.
OYES un ligero ruido del tráfico de la calle, transitando por la avenida. Pero es verano, temprano, y esas horas hay un sonido que eclipsa el de las ruedas sobre el asfalto: el canto de los pájaros que acaban de despertar, que vuelan de forma aparentemente errática surcando el cielo y siendo un obstáculo para su extensión ininterrumpida.
El OLOR que percibes es el del suavizante perfumado que llevan las sábanas, un aroma que quizá imaginas similar a la lavanda. También entra por la ventana el olor de la mañana, ligero a bosque y a cielo. Atisbas un ligero SABOR al café que preparan en la cocina, tan intensa es la fragancia de la bebida.
Todo lo que siente tu cuerpo tras ese despertar es todo nuevo. Es como volver a nacer, es experimentar desde el desconocimiento, es examinar todo tu alrededor como si acabaras de pisar ese mundo. Nada ha ocurrido antes de que sintieras todo eso. No hay día anterior. No hay un después mientras te desperezas sintiendo todo.
Poco importa lo que hayas soñado, las pesadillas que hayas tenido, lo mal que lo pasaras el día anterior o los problemas, dudas y dolores que tengas. Si despiertas, atiendes con todos tus sentidos cada detalle y sientes que has renacido en un mundo nuevo, no habrá nada que te hunda ni te pueda detener.
26 de julio de 2012
El campo
Ponte de pie, cierra los ojos, relaja el cuerpo. Inspira profundamente y siente el suave aroma fresco que emite la hierba verde, el viejo roble y el dulce río. El viento trae los sonidos de tu alrededor unidos a los que quedan lejos de tu alcance: el agua contra las rocas del lecho fluvial, el susurro del aire en las hojas de los árboles y los arbustos. Parece un cántico que eleva la tierra a sus visitantes, formando un coro armonioso cuando se une a los sonidos emitidos por los grillos, las aves y el batir de alas de las mariposas. Tu respiración se une al elenco y se acompasa a la naturaleza. Te sientes en la nada, en el vacío, en el lugar perfecto en el que tu mente vaga libre por primera vez desde que eres capaz de recordar.
Sobre tu piel sientes el viento fresco y el roce de algunas hojas y flores peregrinas. Todo es paz. Todo es calma. En tu mente se ha apagado el torbellino de la vida diaria. Sabes que sólo durará un instante, pero no deja de ser un alivio parar el reloj por unos minutos.
18 de junio de 2012
Filos y llamas de rabia
Oscuros y profundos valles de hiriente fuego y ardientes cuchillas, que se funden en la carne y el alma en forma de arrebatos de furia apasionada.
Hendidos en viejos recuerdos y nuevas heridas, abren el torrente de sangre fervorosa y agresiva, devuelven el odio encerrado antaño y arrancan tañidos rugientes a palabras y deseos crueles.Sentimientos y sensaciones vigorosas, potentes y poderosas, que vomitan al exterior lo más animal y primitivo del ser humano.Guarda tu rabia y encierra tu furia, pues sólo auguran mal al causante del agravio y a la persona ofendida.Es fuego y son cuchillas los enfados. No ataques a un semejante con dichas armas. Mantelas para cuando sea crucial: sólo así preservarán su potencia al no haber sido desgastadas en nimios asuntos.
Dos minutos
-Tienes dos putos minutos para decirme dónde está - dijo con voz fría el hombre.
Empuñaba una pistola. El cañón apuntaba hacia su frente y ella podía ver sus ojos vacíos de compasión. La mujer no respondió.
-Que me lo digas - rugió el hombre.
Apoyó el cañón en la frente de la joven y quitó el seguro. Los ojos se le cerraron al oír el "click" y creyó que su corazón se paralizaba. Tragó saliva. Sin poder evitarlo, una sacudida recorrió su cuerpo y las lágrimas comenzaron a aflorar a sus ojos. Un sonido angustioso brotaba de su garganta.
-Un minuto. Ahora.
Volvió a cerrar los ojos.
-No, por favor, no. No sé dónde está. No lo sé, no lo sé, ¡se lo juro! -imploró ella.
El bufido del hombre le dejó claro que no le creía.
-Treinta segundos. Si no me lo dices tú, iré a por otro que lo sepa -hizo una pausa, como reflexionando-. Y tú ya sabes a quién me refiero.
-¡NO! -exclamó en un grito desgarrado-. Déjalo, él no lo sabe, por favor no le mates, no me mates, por favor, por favor... -gimió.
-Lo siento, nena. Se te acabó el tiempo -replicó el hombre con una sonrisa torva.
Su vida no pasó por delante de sus ojos. No pensó en nada más que en su marido, el frío del metal en la frente, y la negrura que veía del interior de sus párpados cerrados.
¡Pum! No sintió nada. Se sintió caer y se oyó golpear contra el suelo. Quería encogerse de dolor pero no podía moverse. Lo último que vio fue los pulcros zapatos de cuero de su verdugo. Lo último en lo que pensó fue que no tenía que haber cogido el teléfono aquel día, estando de picnic con su esposo. Todo habría sido diferente. Nada más... No volvió a sentir, ver, ni pensar nada.
Todo había comenzado cuando, aquella tarde acalorada y propia de somnolientos...
Concierto de recuerdos
Se sentó en la silla, mientras aún flotaba en el aire el eco de los aplausos del público. Respiró hondo y posó sus largos dedos sobre las blancas teclas marfil del piano. Tras unos segundos de silencio absoluto, las notas comenzaron a vibrar en la sala de conciertos, notas lentas, suaves y armoniosas, una melodía pacífica y tranquila. Marta acariciaba las teclas del instrumento, mientras el sonido fluía de su cabeza al piano, plasmándose en una composición reflejo de sus pensamientos, de su vida...
La melodía había comenzado así porque, sentada en aquella sala, en su primer concierto en una sala europea, en Berlín, su sueño se había hecho por fin realidad. A pesar de todo el sufrimiento por el que había pasado, por todas las penas, la angustia y la desesperación, que la llevaban siempre a rendirse a cada instante. Pero allí, rodeada de un público selecto, cuya presencia ella sentía y cuya emoción notaba, estaba por fin feliz.
11 de abril de 2012
You don't notice (canción)
I hear steps and a voice
I turn around, taking my breath
I look to your bright eyes
with a painful smilewith trembling hands...
You smile at me,
you simply speaks
as my heart beats faster and faster
But you don't notice
I love you and you don't see it
I want you, I need you by my side
It looks just like a nice dream
I don't know
if you see me on this way
But you don't notice that.
Ojos
Si las miradas transmitieran todo lo que la persona siente, sería mucho más sencilla la vida. No habría que fingir porque sería inútil. Todos sabrían a quién odiamos, amamos, apreciamos o desdeñamos. Los amigos serían verdaderos y las parejas no se engañarían. No haría falta la torpeza de las palabras para expresar cualquier sentimiento. Sabríamos compartirlos a la perfección.
¿Que es malo, dices? En absoluto. Cada quien estaría en su sitio, y sabría cuál es. Sabe dónde es bien recibido y dónde no. Sería todo más feliz si con la mirada pudiera hacerte entender lo que siento. Mírame un rato más a los ojos y quizá consiga que veas todo mi amor. Sin más complicaciones. Si tus ojos me dicen que no lo aceptan, buscaré otra mirada que brille cuando mis ojos se posen en los suyos, aquel que tome mi sentimiento y lo guarde para sí. Lo sabría sin dudas, pero sólo pido que los ojos sean espejos del alma, y que las palabras sean relegadas a herramientas de la mentira.Tú, un desierto de sentimientos
¿Quién quiere derramar lágrimas por ti cuando he de esperar convertirme en un desierto? Me niego a sufrir por tu silencio, tu frialdad y tu distancia, no me digno a detener mi mundo por un insensible cuando sé que vendrán verdaderos dolores y caídas que valga la pena llorar, amores que partan por mi culpa, desastres en mi devenir por cometer errores. Sólo he de recordar no sentirme desechada ni desdeñada por ser rechazada por un inepto. Sólo tengo que sentir pesar cuando sea yo misma la que cometa la falta y la que haga mal al resto, la que por ser yo convierta la belleza en desastre y torbellino de tortura. No pienso ahogarme en la autocompasión y rechazar la vida a menos que haya cometido un error. En este caso, lamentándolo por ti, el error ha provenido de ti... Siento que ahora seas tú el que deba convertirse en un desierto seco.
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