18 de octubre de 2012

Dos, el número de la mentira

¿Son dos las formas de hacer las cosas? ¿Bien y mal? No, hay mil maneras de enfocar un mismo propósito y de realizar una tarea, un acto, de expresar un sentimiento o de lanzar una idea.

¿Son dos las oportunidades en cada caso? No, después de la primera decepción, el primer ataque, la primera traición, tienes otra oportunidad, aunque no la veas. Y después de la segunda, aún quedan más. Todo depende de dónde y cómo veas las oportunidades. Que no sean como uno las quiere de simples y perfectas, no implica que no sean oportunidades.

La gente no lo dice, nadie lo expresa en voz alta, nadie lo aceptaría y nadie cree que lo cree, pero hay demasiadas personas que basan esos dos conceptos (forma de hacer y oportunidades tras fallar) en dos caminos. Basta ya de limitar la idea de cómo se puede encauzar la vida. Haced, dejad hacer y dejad de juzgar, permitid que los demás tomen la vía que consideren adecuada, siempre que se respete a los demás, sin que sea imprescindible que sea uno de los dos caminos de la mentira.

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