11 de abril de 2012

Ojos


Si las miradas transmitieran todo lo que la persona siente, sería mucho más sencilla la vida. No habría que fingir porque sería inútil. Todos sabrían a quién odiamos, amamos, apreciamos o desdeñamos. Los amigos serían verdaderos y las parejas no se engañarían. No haría falta la torpeza de las palabras para expresar cualquier sentimiento. Sabríamos compartirlos a la perfección.
¿Que es malo, dices? En absoluto. Cada quien estaría en su sitio, y sabría cuál es. Sabe dónde es bien recibido y dónde no. Sería todo más feliz si con la mirada pudiera hacerte entender lo que siento. Mírame un rato más a los ojos y quizá consiga que veas todo mi amor. Sin más complicaciones. Si tus ojos me dicen que no lo aceptan, buscaré otra mirada que brille cuando mis ojos se posen en los suyos, aquel que tome mi sentimiento y lo guarde para sí. Lo sabría sin dudas, pero sólo pido que los ojos sean espejos del alma, y que las palabras sean relegadas a herramientas de la mentira.

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