Te quiero cerca, muy cerca de mí, tu faz pegada a la mía y tus ojos impidiendo escapar a los míos, atrapados en una red fatídica, como todo lo relativo al amor ciego basado en el romanticismo.
Y cada segundo, tu voz decayendo expectante por saborear el momento previo, el vernos suspendidos en el tiempo sabiendo lo que se avecina, nuestra cordura pendiendo de un fino hilo, nuestro sentido de la realidad, el espacio y el tiempo alterados por un solo gesto. Aquel sublime, sutil, fogoso, desesperado gesto que busca expresar los sentimientos que se hallan grabados a fuego en el corazón.
"Cuando la edad enfría la sangre
y los placeres son cosa del pasado,
el recuerdo más querido sigue siendo el último,
y nuestra evocación más dulce,
la del primer beso".
Lord Byron

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